Nota de prensa

“Una de las cartas más notables que haya escrito jamás hombre alguno”

Fue el resultado de la inspiración recibida con humildad.

El 1 de diciembre de 1838, el Profeta Jose Smith y otros líderes de la Iglesia de Jesucristo, estuvieron encarcelados en Liberty, Misuri por sus creencias religiosas y no por haber sido declarados culpables de delito alguno.

En aquella época, sucedía algo trascendental; “más de ocho mil miembros de la Iglesia de Jesucristo, cruzaron la frontera este de Misuri y entraron al estado de Illinois para escapar de la orden de exterminio [emitida por el gobernador Lilburn W. Boggs]. Se les obligó a partir, durante la temporada más fría del invierno y, aunque Brigham Young, presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo, los dirigió y les ayudó en toda forma posible, sus sufrimientos fueron muy grandes.

El Profeta José Smith, entre el 20 y 25 de marzo de 1839, dictó una extensa epístola, la cual fue firmada por todos los que estaban allí encarcelados (en realidad fueron dos cartas, aunque el Profeta describió la segunda como la continuación de la primera).

Con respecto a ese mensaje, el presidente Joseph Fielding Smith dijo: "Aquélla fue una de las cartas más notables que haya escrito jamás hombre alguno.   En realidad, fue el resultado de la inspiración recibida con humildad. Es una oración, una profecía y una respuesta que se recibió por revelación del Señor. Nadie sino un alma noble, llena del espíritu del amor de Cristo, pudo haber escrito una carta así. Considerando los sufrimientos que padecieron, no debe sorprendernos que el Profeta haya clamado pidiendo alivio para su alma angustiada. No obstante, en su ferviente súplica, se percibe un espíritu de tolerancia y amor hacia sus semejantes".

Años más tarde, dichas cartas que el profeta José Smith dictó mientras estaba en la cárcel de Liberty, pasaron a ser parte de las secciones 121–123 de Doctrina y Convenios.  Se incluyeron por primera vez en la edición de 1876 de Doctrina y Convenios en inglés.

Doctrina y Convenios 121:7—Los beneficios de la adversidad

“De la adversidad que surge en la vida, se puede sacar beneficio, tal como lo dijo el élder James E. Faust [en ese entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo]: ‘En el dolor, la agonía y los heroicos esfuerzos realizados durante la vida, pasamos por el fuego purificador, y aquellas insignificancias de nuestra vida se derretirán como escoria y harán que nuestra fe brille intacta y fuerte. En esta forma, la imagen divina puede reflejarse desde el alma. Es por la purificación resultante de nuestros sufrimientos que nos acercamos a Dios. En las agonías de la vida, parece ser que escuchamos mejor el suave y piadoso susurro del Divino Pastor’

Fuente : (Church History and Modern Revelation, tomo II, pág. 176.)”(véase Doctrina y Convenios, Manual para el alumno, Religión 324–325, págs. 275–276).

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