Nota de prensa

"No es una utopía que musulmanes y cristianos coexistan"

Un Ex-extremista musulman, se ha vuelto activista de la Tolerancia

En los últimos años, los grupos islámicos radicales, invocando a la yihado guerra santa, se esfuerzan por reclutar nuevos seguidores en todo el mundo. Para difundir sus mensajes de odio contra Occidente no dudan en utilizar las redes sociales. Ahmed Abdellahy quien en el pasado se autocalificó de extremista musulmán, hoy lidera una campaña en internet para demostrar las mentiras e inconsistencias religiosas de los yihadistas.

-¿Su campaña es religiosa o educativa?

Tiene los dos componentes. La única manera de refutar los argumentos violentistas de los grupos radicales como Al Qaeda o el Estado Islámico (EI) es con argumentos religiosos y opciones educativas. la realidad que viven millones de jóvenes en Medio Oriente es de pobreza e ignorancia. Afganistán, Pakistán, Siria, Yemen, Egipto é Irán son los mejores ejemplos. Muchos creen al pie de la letra todas las explicaciones religiosas, históricas y militares que les cuentan y no tienen forma de contrastar esas versiones, ni explorar otras religiones.

-¿Las opciones educativas son muy limitadas?

El sistema educativo en Medio Oriente es diametralmente opuesto al de Occidente. La primera línea divisoria es la opción religiosa y dependiendo del país donde uno vive, se convierte en mayoría o minoría. Mi educación primaria fue en una escuela cristiana, pero luego mis padres me trasladaron a un colegio musulmán. Ahí aparecieron las conclusiones religiosas, me obligaron a dejar de creer en Jesús y en los ángeles, y se me dijo que debía alcanzar la gloria peleando y muriendo en nombre de Alá. La parte académica desapareció de mi vida.

-¿Alguna vez empuñó un arma o atacó a alguien?

Felizmente nunca llegué a ello. Nunca entendí porque mi condición de musulmán me convertía en víctima, o aquello de la grandeza de la inmolación provocando la muerte a otros. Todo el tiempo me hablaban de las blasfemias y del castigo a los que no respetaban el islam. Por años estuve a la espera que se me ordenara hacer algo terrible en nombre de Alá. Fueron años de oscuridad, rabia, incertidumbre. Escuchar las acciones realizadas por grupos como Al Qaeda o Boko Haram eran una constante.

-¿Cómo pudo aclarar esas confusiones religiosas?

Fue cuando mis padres se mudaron a El Cairo. Allí pude recuperar la parte académica, descubrir las costumbres democráticas de occidente y sorprenderme con la magia musical de Michael Jackson. Las noticias sobre los atentados de Al Qaeda despertaron en mí la necesidad de saber si otros jóvenes estaban tan confundidos como yo. La sorpresa fue muy grande cuando me enteré de que muchos estudiantes universitarios, educados bajo los mandatos del islam, estaban en desacuerdo con los musulmanes extremistas.

-¿En qué puntos giraban las discrepancias?

Nadie quería apostar por la violencia todos estaban hartos de escuchar una prédica vertical e intolerante. Nadie entendía las razones de vivir en silencio, aislado y condicionado a combatir contra los occidentales.

-¿Cree que con su labor en las redes sociales puede revertir esta realidad?

Mi campaña no busca cambiar el mundo, pero sí prevenir sobre el ingreso a un mundo donde el extremismo y la violencia están por encima de la razón y la fe. Nuestra misión no se limita al mundo musulmán, también busca advertir a las personas que viven en Europa y américa que unirse a un movimiento yihadista no es una opción para transformar un sistema convulsionado por problemas económicos o falta de equidad. Nos comunicamos con los jóvenes tanto en árabe como en inglés.

-¿No es utópico pensar que la estructura del EI pueda ser afectada por una campaña en redes sociales?

Se tiene que aprovechar los grandes desacuerdos existentes en el seno de ese movimiento. Esos desacuerdos se presentan todo el tiempo, lo cual afecta de forma directa su campaña de reclutamiento de jóvenes.

-¿Cómo puede el mundo occidental debilitar una ideología extremista?

Creando las condiciones o medios para que los jóvenes hablen de sus problemas, pregunten o debatan sobre sus dudas religiosas o ideológicas. Las redes sociales hacen posible ello. La contraofensiva en las redes no debe limitarse a negar, prohibir, sancionar e intimidar, sino a explicar la existencia de una convivencia global en donde tanto musulmanes como cristianos pueden coexistir distinto a lo que les han contado.

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